Los grandes herbívoros, como los caballos y los tauros necesitan vivir de forma natural en las áreas de renaturalización para poder aportar todos sus beneficios ecológicos. Una colaboración entre The Lifescape Project, Rewilding Europe y Rewilding Spain ha demostrado que esto es posible, al menos en parte, dentro del marco jurídico europeo vigente, aunque siguen siendo imprescindibles nuevos cambios legislativos.

Los grandes herbívoros silvestres, como los caballos, el bisonte europeo y los Tauros, figuran entre los ingenieros ecosistémicos más importantes de la naturaleza. Mediante el pastoreo, el ramoneo y el pisoteo, crean hábitats diversos, favorecen las redes tróficas, reciclan nutrientes, incrementan el almacenamiento de carbono y contribuyen a configurar ecosistemas más resilientes. Muchos de los grandes herbívoros que desempeñaban originalmente estas funciones —como el uro y el tarpán— han desaparecido de Europa, por lo que la renaturalización recurre cada vez más a estos sustitutos ecológicos para restaurar los procesos naturales y generar amplios beneficios para la biodiversidad, las personas y el clima.
Sin embargo, aunque estos herbívoros se gestionan para que vivan de la forma más natural posible dentro de los espacios de renaturalización, la legislación sigue tratándolos con frecuencia como ganado convencional. En gran parte de Europa continúan sujetos a normativas concebidas para la producción ganadera, que incluyen el manejo rutinario, la identificación individual, los controles de movimiento y las inspecciones sanitarias. Si bien estas exigencias son adecuadas para la producción agropecuaria, resultan poco apropiadas para animales silvestres cuya finalidad es la restauración ecológica y no la producción de alimentos.
Esta falta de adecuación genera un estrés innecesario para los animales que viven en libertad, incrementa los riesgos para quienes los gestionan y limita su capacidad para desempeñar plenamente su función ecológica. En lugar de permitir que los grandes herbívoros modelen el paisaje mediante una intervención humana mínima, la normativa vigente exige con frecuencia el mismo tipo de gestión intensiva que la renaturalización pretende dejar atrás. Conscientes de este reto, The Lifescape Project, Rewilding Europe y Rewilding Spain han trabajado conjuntamente para analizar cómo la legislación actual puede adaptarse mejor a la presencia de grandes herbívoros que viven en condiciones verdaderamente silvestres o semisilvestres.

Un avance decisivo
La colaboración se centró en las zonas del Sistema Ibérico Sur en Castilla-La Mancha donde Rewilding Spain gestiona poblaciones en régimen de semilibertad de caballos, tauros y bisontes europeos. El objetivo era evaluar hasta qué punto el marco jurídico europeo vigente puede dar cabida a grandes herbívoros silvestres o semisilvestres que viven en espacios de renaturalización, así como identificar las barreras legales que aún persisten, las vías existentes para superarlas y los ámbitos en los que será necesaria una futura reforma normativa.
El mayor éxito se logró con los caballos. Tras un proceso iniciado en septiembre de 2024, el Gobierno regional reconoció oficialmente en mayo de 2026 que cuatro de los rebaños de Rewilding Spain viven en condiciones silvestres o semisalvajes, convirtiéndose en la primera declaración de este tipo en Castilla-La Mancha (si bien este reconocimiento aún debe ser validado por la Comisión Europea). Esta declaración afecta a un total de 120 caballos y, aunque no les otorga la consideración jurídica de fauna silvestre, sí permite gestionarlos de una forma que refleja mucho mejor las condiciones en las que realmente viven. De este modo, pueden eliminarse o flexibilizarse requisitos como el microchip obligatorio, la expedición del pasaporte equino, determinadas obligaciones de vallado y diversas exigencias relacionadas con infraestructuras, permitiendo que las manadas vivan de forma más natural y con una menor intervención humana.
«Este reconocimiento va mucho más allá de reducir la carga administrativa», afirma Mara Zamora, directora general de Rewilding Spain. «Permite que las manadas de caballos vivan y se comporten de una manera mucho más natural, desempeñando plenamente la función ecológica para la que fueron reintroducidas. Esperamos que la experiencia adquirida pueda servir de referencia para que otras iniciativas de renaturalización en Europa que trabajan con el pastoreo natural puedan seguir el mismo camino».

Una hoja de ruta que otros pueden seguir
Quizá el resultado más importante de la iniciativa en el Sistema Ibérico sea que ofrece un camino práctico que otros pueden seguir. La vía jurídica utilizada en Castilla-La Mancha no es exclusiva de una región española, sino que se basa en disposiciones ya reconocidas por la legislación de la Unión Europea e incorporadas al ordenamiento jurídico nacional. En otras zonas de España y en varios países europeos ya existen enfoques similares, por lo que las lecciones aprendidas tienen una relevancia que va mucho más allá del ámbito de la restauración de la naturaleza.
Este caso de estudio describe los pasos clave para lograr el reconocimiento legal de las poblaciones de caballos en libertad. Entre ellos se incluyen demostrar que los animales viven realmente en condiciones silvestres o semisilvestres, solicitar el cambio del estatus jurídico de una población ya existente, fundamentar la solicitud tanto en la legislación nacional como en la normativa de la Unión Europea y garantizar que las zonas reconocidas sigan cumpliendo los requisitos necesarios a lo largo del tiempo.
Lecciones valiosas
El proceso también ofrece enseñanzas de gran valor para las organizaciones que impulsan iniciativas de pastoreo natural. Las solicitudes pueden encontrar inicialmente resistencia cuando las autoridades regionales no están familiarizadas con la normativa aplicable, por lo que resulta esencial una preparación rigurosa y una sólida fundamentación jurídica. Sobre todo, las organizaciones deben asumir que se trata de un proceso largo: la solicitud presentada por Rewilding Spain necesitó aproximadamente veinte meses desde las primeras conversaciones hasta el reconocimiento oficial por parte del Gobierno regional, y aún debe ser validada por la Comisión Europea para que el procedimiento quede plenamente concluido.
«Esta colaboración demuestra que ya es posible lograr avances significativos dentro del marco legislativo vigente», afirma Stephanie Smith, responsable jurídica de Rewilding Law en The Lifescape Project. «Al compartir la experiencia práctica adquirida sobre el terreno, esperamos ayudar a otras organizaciones a desenvolverse dentro de los marcos jurídicos existentes y, al mismo tiempo, reforzar los argumentos a favor de las reformas que la renaturalización necesitará a largo plazo».

Donde la legislación sigue siendo insuficiente
En muchos espacios de renaturalización, diferentes especies de grandes herbívoros comparten el mismo paisaje. Sin embargo, la legislación vigente sigue regulando de forma separada a los caballos y a los bóvidos, como los tauros y el bisonte europeo, tanto en España como en otros países europeos. Esto impide que los rebaños mixtos puedan acogerse a una única figura jurídica de reconocimiento como animales silvestres o semisilvestres, generando una complejidad administrativa innecesaria para las iniciativas de renaturalización que buscan restaurar el pastoreo natural.
Aunque los tauros han sido criados para desempeñar la función ecológica que en el pasado ejercía el extinto uro, siguen estando clasificados legalmente como ganado bovino doméstico y continúan sujetos a toda la normativa aplicable al ganado, incluidos los requisitos de identificación, las pruebas sanitarias y los controles de movimiento. Su inscripción en regímenes de aprovechamiento mediante pastoreo, en lugar de sistemas orientados a la producción, ofrece una mayor flexibilidad, pero la legislación actual apenas deja margen para reducir el nivel de intervención humana exigido.
El bisonte europeo ocupa una posición jurídica más prometedora, aunque todavía incierta. En España está actualmente clasificado como especie alóctona y, por regla general, se gestiona conforme a la normativa ganadera. No obstante, dado que figura como especie de interés comunitario en la legislación europea de conservación de la naturaleza y está considerado una especie silvestre, puede gestionarse a través de la figura del núcleo zoológico prevista en la normativa española. Diseñado para la conservación, la reproducción y la investigación científica, y no para la producción ganadera, este régimen ofrece un enfoque de gestión más adecuado. Sin embargo, su aplicación depende de autorizaciones concedidas caso por caso, tiene una duración limitada y continúa sujeta a importantes condicionantes regulatorios.

Mirando más allá de la legislación actual
El trabajo desarrollado en el Sistema Ibérico Sur demuestra que la legislación vigente ya ofrece oportunidades para quienes impulsan la renaturalización con grandes herbívoros silvestres o semisilvestres. Sin embargo, estas posibilidades dependen de exenciones, de la discrecionalidad administrativa y de disposiciones específicas para determinadas especies que, en muchos casos, deben negociarse de forma individualizada. Aunque permiten lograr avances significativos, todavía no proporcionan la seguridad jurídica a largo plazo que será necesaria a medida que la renaturalización siga expandiéndose por toda Europa.
Este caso práctico abre, por tanto, un debate más amplio sobre cómo debería evolucionar el derecho ambiental. En lugar de clasificar a los animales únicamente en función de su especie o de su uso agrícola, la legislación futura podría reconocerlos atendiendo a la función ecológica que desempeñan dentro de los ecosistemas renaturalizados. Un marco de este tipo también contribuiría a resolver otros retos históricos, como permitir que los cadáveres de animales permanezcan en lugares adecuados para alimentar a las especies carroñeras y favorecer el reciclaje natural de nutrientes, sustituyendo el actual mosaico de autorizaciones independientes por un enfoque jurídico más coherente e integrado.
A medida que España desarrolla su Plan Nacional de Restauración en el marco de la Ley de Restauración de la Naturaleza, se presenta una valiosa oportunidad para garantizar que los marcos jurídicos evolucionen al mismo ritmo que los esfuerzos de restauración ecológica. La principal conclusión que se extrae de la experiencia en el Sistema Ibérico Sur es clara: la legislación actual ya ofrece vías prácticas para favorecer poblaciones de grandes herbívoros con un comportamiento más silvestre. No obstante, aprovechar plenamente el potencial ecológico de estas poblaciones exigirá, en última instancia, una normativa diseñada específicamente para animales cuya función principal no sea la producción agropecuaria, sino la restauración de la naturaleza en el conjunto del continente.

GrazeLIFE
La iniciativa GrazeLIFE, financiada por la Unión Europea (2019-2021) y coordinada por Rewilding Europe, evaluó el papel del pastoreo natural y extensivo en distintos territorios del continente. Sus resultados demostraron que los grandes herbívoros en libertad —como el bisonte europeo, los caballos Konik y el ganado Galloway— restauran los ecosistemas, favorecen la biodiversidad y actúan como auténticos «bomberos naturales» al reducir la vegetación combustible.
Leer el estudio de caso del Sistema Ibérico Sur
